Arte Contemporáneo

Pablo Ferrer Keith elabora una pintura que se desplaza desde lo formal hacia lo sensorial, transformando la representación del paisaje en una cartografía afectiva. Su pintura se inscribe en una tradición de la pintura chilena donde la escena no sólo representa un lugar, sino que configura un estado de ánimo, una experiencia corporal y una…

Pablo Ferrer Keith elabora una pintura que se desplaza desde lo formal hacia lo sensorial, transformando la representación del paisaje en una cartografía afectiva.

Su pintura se inscribe en una tradición de la pintura chilena donde la escena no sólo representa un lugar, sino que configura un estado de ánimo, una experiencia corporal y una tensión simbólica.

Heredero de una sensibilidad que podríamos vincular al legado de Adolfo Couve, Ferrer no pinta desde el gesto espontáneo o la pulsión expresiva, sino desde una construcción silenciosa y rigurosa de la imagen, donde cada mancha de color, cada veladura o gesto mínimo está cargado de historia, peso y percepción.

La observación, la contención formal y la atmósfera son sus pilares de la pintura como lenguaje poético, Ferrer ensaya una forma de narrar sin ilustrar. Sus paisajes no son lugares específicos: son umbrales.

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